viernes, 24 de diciembre de 2010

La teoría de las cinco citas


Anoche con M arrendamos una película y continuando con mi mala racha blockbusteril, se me ocurrió elegir una que se llamaba “Al diablo con el amor”, protagonizada por los mismos actores de “My big fat greek wedding”, claro que la actriz aparece mil veces más flaca, rubia y ¿joven? Curiosidades.

Bueno, la película realmente era un bodrio, (esta vez la vi, casi, pero casi, sin interrupciones de tipo eróticas jajaja) para qué voy a decir una cosa por otra, pero me llamó la atención el rollo de la protagonista. Ella decía que cinco citas era lo suficiente como para pasarlo bien con un hombre, tener romance, buen sexo, y entretenerse sin sufrir. Ella aplicaba esta estrategia al pie de la letra y aseguraba que siempre andaba feliz.

Y me quedé pensando un rato en eso, porque justo justo por la tarde había estado conversando con una compañera de trabajo que llevaba a cuestas un matrimonio de 14 años (con hijos y todo el paquete) pero que me comentaba que no sabía bien si era feliz, que quería a su marido, pero que no sabía si lo amaba, porque ya estaba cansada de hablar y pedir y esperar cosas que nunca llegaban de parte de él.

“Habrá alguna forma de negociación”, le dije yo, con la esperanza que me dijera algo como “sí, puede ser”, pero me contestó que en realidad no estaba ni ahí.

Y estuve pensando en esta cosa de la pareja y de los años juntos, de la convivencia, de la rutina, del sexo, el erotismo, el gusto, la atracción…. Qué miedo, pero no conozco ninguna pareja que lleve años, que conviva o esté casada y que se declare feliz. Siempre hay alegatos, quejas varias, frustraciones, promesas no cumplidas. Uf.

Para qué ir tan lejos, cosa de ver a mis papás que llevan, más de 30 años de casados, que estoy segura que se quieren y que se tienen cariño, pero que no estoy cuán segura respecto a qué tan felices han sido juntos. Me daría miedo preguntarles, si es que se volvería a casar si es que pudieran retroceder el tiempo. Supongo que llega un momento en que dejas de luchar y te resignas a lo que hay, te acomodas, te adaptas y sigues en silencio.

Eso me hizo pensar en esta teoría de las cinco citas del personaje de la película, igual encuentro que es una exageración, o sea cinco encuentros es muy poco ya que si es que a la sexta salida, ya sufres, es porque todo mal, pero tal vez hay un tiempo límite de felicidad máxima cuando de amor se trata.

O tal vez, el amor inicial, esa cosa adrenalínica, con mariposas en la guata y erotismo a prueba de todo, comienza a transformarse en otras cosas. No sé. Siempre he tenido la duda y quizás muera con esa pregunta en mi mente.

Supongo que la cosa funciona de acuerdo a cada persona y a sus niveles de tolerancia a la frustración. Quizás para mí lo que jamás podría ser tachada como una historia de amor, es para una persona el romance más hermoso que haya existido jamás. Tal vez para alguien el tener más una amistad que un amor con su marido o pareja, le sea más cómodo y más llevadero que una pasión desenfrenada. Y en una de esas, hasta le pueda hacer feliz. No sé.

El tema me da miedito, de hecho me da como escalofríos y una continuidad de soponcios. Qué susto pensar que pase lo que pase, estés con quién estés, hagas lo que hagas, al final esa cosa romántica y pasional se va a acabar.

En una de esas, la solución es la del pololeo eterno, o la de verse no tan seguido, o la de ser por siempre un amante, o la de convivir pero dormir en camas separadas o la de incluso emparejarse y validar la posibilidad de infidelidad.

Mi presente hoy está lleno de mariposas en la guata, de pasión, de ganas de ver al otro, de erotismo full, de caricias, de abundancia de besos, abrazos y palabras lindas. Y quisiera aferrarme a todo eso por mucho tiempo, lo que más pueda. ¿Por siempre? ¿se podrá? Y si otros no lo han logrado ¿por qué lo tendría que lograr yo? En fin, así me la paso.

De repente, así como muchas cosas en la vida, hay que aspirar a un equilibrio. O sea, entender de que quizás las cosas no van a ser tan explosivas como al principio después de unos cuantos años, pero también ser capaces de negociar, conversar y planear.

M una vez me dijo que el amor había que trabajarlo, que había que conversarlo. Creo que tiene razón, es más, alguna vez escuché o leí – no recuerdo bien- que el matrimonio al final era una conversación que duraba toda una vida. Bonito concepto, claro que va unido a ponerle pino, tener mucha confianza, comunicación y fe.

Yo tengo la esperanza que sea así por último, que esa sea la “solución final”, porque sé – y lo digo por experiencia propia – que el amor no basta, aunque suene grinch y mala onda. Tiene que haber más que eso, tiene que haber ganas y conciencia de esas ganas.

Tal vez el secreto está en cada cita hacerse la amnésica, como la película “Como si fuera la primera vez” esa con Drew Barrymore y Adam Sandler, donde ella padece de un amnesia a corto plazo (lo que hace un día, al día siguiente ya lo olvida) por lo que lo obliga a él a conocerla y enamorarla de una manera distinta todos los días de su vida. ¿Aplicable? Puede ser...

2 comentarios:

Naufrago dijo...

Hola, creo que nadie comentó por miedo a que no alcancen los caracteres. Mi abuelo decía que cuanto mas tiempo estaba fuera de casa, más amaba a su mujer. Creo que uno (No el único y tal vez no el más importante) problema de porque los matrimonios hoy día duran tan poco, es el exceso de diálogo y de tiempo juntos. Hoy día peleas con tu pareja para tener tiempo para ti mismo, antes se peleaba para conseguir mas tiempo juntos.

Alos30 dijo...

Sabes? estoy en gran parte de acuerdo, en el sentido que cuando uno está en pareja, para que sea una relación saludable, cada uno debe tener sus espacios. Saber dónde uno empieza y empieza el otro. Pienso que esto es más fácil de sobrellevar cuando se pololea puertas afueras, pero todo un desafio cuando se convive. Ahora, no creo que el tema pase por exceso de diálogo.. de hecho la comunicación es vital justamente para lograr esta armonía.
Saludos y gracias por postear!