martes, 19 de octubre de 2010

Amor rosado


Hoy mirando por la ventana de mi living junto a Marley, que también disfruta de la panorámica, me puse a pensar en mi vida amorosa.

Aunque parezca raro quizás, hacía harto tiempo que no me detenía a pensar en ese aspecto de mi vida, o sea, hablo de ella y opino también, pero de manera más somera.

A lo largo de estos 30 años ha tenido sus altos y sus bajos, he llorado, reído, he engañado y me han engañado. He amado, odiado, he acertado y también me he equivocado rotundamente, pero, siempre digna.

¿Y ahora qué? eso fue lo que me pregunté mientras atardecía. Sinceramente no tengo ni la más remota idea. O sea, tengo un listado de cosas que sé que no quiero, otro bien extenso de lo que sí quiero y mucha fe.

A veces sé lo mucho que añoro una pareja que me abrace, que me acompañe, ustedes saben, un otro en quien confiar, salir y reír. Por lo mismo supongo que me da un poco de pavor caer en los brazos del primero que se me cruza, no quiero parecer, como dirían los gringos “needy”. Qué lata las minas necesitadas de cariño, hiper dependientes. No.

Pero más allá de este rollo mental que me abruma a veces, tengo claro que hoy - Dios ojalá suene lo menos siútico posible- mi corazón está listo o por lo menos mejor preparado en tener una relación de pareja bonita, sana, sin mochilas tremendas de relaciones o traumas pasados.

De hecho creo que ese fue uno de los grandes errores que cometí con mi querido J. Nos entusiasmamos tanto con nuestro encuentro que nos apresuramos demasiado y bueno, nos caímos. Pero creo que todo lo que se ha escrito en esta historia mía junto a él tuvo que ser tal cual.

Y si mi corazón ha comenzado a transformarse hoy, estando “terminados” como pareja, me hace confirmar que hay “alguien” allá afuera esperándome hace rato. Y suena medio raro que lo diga, pero tengo la sensación que sabré cuando lo conozca.

El próximo estreno romántico de mi vida tiene que estar lleno de amor, y pasión, globos colorinches con formas ridículas, corazones rosados, palabras lindas, caricias, complicidad, intimidad, ternura y ya que estoy desatada ¡frases bobas y mamonas!

Durante tanto renegué del amor con gusto a chicle de sandía, pero la verdad es que creo que se puede tener eso y también realidad con profundidad. Quiero a un hombre – no un niño – que diga que lo vuelvo loco (en el buen sentido, claro), que ansía besarme y verme, Ah! que ame a Marley, que si lo digo que “no”, se la rebusque para que le diga que sí, que si le digo “hey, seamos amigos mejor”, me mire – cual Jude Law – me tome por la cintura (fuerte, esto es sustancial) me acerque a él y me tape la boca con un beso increíble. (Suspiro)

2 comentarios:

Kuky dijo...

Creo que tu actitud es la correcta: abierta al amor, esperanzada, pero no "desesperadamente buscando a..." y eso es top, ya que lo más importante es estar bien con uno mismo. Además, hablas bien de tus antiguas relaciones, se nota que todas, aunque sean buenas o malas experiencias, han sido aportes en tu vida.
Saludos y suerte!

alos30 dijo...

Hola Kuky! ay... gracias por tus palabras, de veras. Saludos!