miércoles, 8 de junio de 2011

Mándame: Oh my gosh!


Me gustan las órdenes en la cama, tienen un efecto erotizante que me trastorna un poco (en el buen sentido, claro). Fuera de ella, los mandatos me hacen bostezar, pero en el sexo ¡uf!

A veces me preguntó por qué, y he llegado a la conclusión que se relaciona mucho con algunos episodios de mi vida no resueltos u ocultos, tal vez. Afloran acá, claro en el lugar donde una es más vulnerable y donde es más difícil fingir… bueno, debiese ser el lugar donde es más difícil fingir.

Con algunos amantes del pasado yo había desarrollado esto que hoy denomino mini bondage (digo mini porque no estoy ni ahí con que me amarren, me peguen o me quemen, tampoco me he comprado un látigo, aclaro de inmediato jajaajaj).

El problema es que yo desarrollaba este gusto en un contexto algo arenoso, tóxico y oscuro, por lo que de ahí no resultaba otra cosa que no fuera caótico y dañino para mí. En cambio ahora, que encontré justo mi par, es decir aquél que le gusta mandar, lo puedo hacer en libertad, en un contexto seguro, de confianza y cariño.

Sé muy bien que es un juego, de roles, si se le puede llamar así. Que lo que podamos decir en el momento máximo de calentura, se queda ahí y sirve de estimulante erótico, no es que él me vaya a andar dándome órdenes o tratándome de puta fuera de la cama.

Pero esta cosa de “haz esto” o “lame aquí” uf!!! como que siento que el cuerpo se me incendia. Entro en una especie de trance sexual que no sé ni cómo describir bien en palabras. Son esos momentos donde digo que soy suya, que él me manda ahí, que es mi dueño y todo el repertorio de palabras con fuego que me da un poco de pudor reproducir acá.

Es rico sentirse una especie de esclava sexual jajajaj, me gusta y ¡harto! Pero anoche en medio de una conversación me dijo algo que hasta hoy en la mañana me sigue dando vueltas en mi cabecita. “No siempre tenemos que tener sexo salvaje, animalezco, también podemos hacerlo despacio, tierno”. Y yo le respondí como una niña de 5 años: “Es que eso es lo que me cuesta” y él contestó: “Tranquila, eso, déjamelo a mí”. Me derretí con eso.

Yo sé que debo trabajar en esa parte, en… Dios! Hasta me cuesta escribirlo: “hacer el amor”. Y creo que ahora puedo, están todos los ingredientes necesarios y lo que es más importante, tengo las ganas. Aunque cueste creerlo, antes, las caricias tiernas en el sexo me daban sueño. Hoy me gustan harto y hasta las busco, las espero.

Pucha, me desvié del tema sexual ajjaja. La cosa es que anoche estuvimos practicando algunos diálogos de nuestro mini bondage al estilo “tu haces lo que yo te diga”.. Uf!!! jajaajaj. Súper hot. Me gusta, soy una convencida (con mucha humildad lo digo) que debiésemos sacar un libro jejeje.

4 comentarios:

Real Fenix dijo...

jajaja, que buena...no habia explorado esa parte en mi pareja veré si resulta algo explosivo como en ti dandole un par de ordenes...jejeje

alos30 dijo...

jajaj yo lo recomiendo... tiene efectos muyyy potentes. :)

charlotte f. russo dijo...

aveces siento que a mi me pasa porque yo soy muy dura todo el tiempo...con la gente que no es cercana a mi...nose de cierta manera a la mayoria de mujeres les gusta sentirse un tanto asi...
quien dice que hacerlo asi no es "hacer el amor" jajaj
saludos
me encanta tu blog

Alos30 dijo...

Tú lo has dicho, quién dijo que hacerlo así no es hacer el amor... supongo que es esta idea idiota que nos meten también en la cabeza de cómo debe ser el sexo con amor... onda.. tierno, lento, a lo misionero, con la luz apagado y con pétalos de rosas rojas sobre la cama jajajaa. Hacerlo de otra forma es como de putita. Gracias por pasar y seguirme.