jueves, 2 de septiembre de 2010

¿De qué estamos hablando?


El otro día me quedé pegada escuchando una noticia farandulera sobre la sufrida Luli. Lleva meses sometida a una dieta demencial que sólo le permite consumir ¡500 calorías diarias! Lo que equivale a comerse en todo el día un sándwich con jamón y queso.

Ahora ella está bien flaca, era que no. Y lo peor es que paralelo a su régimen se inyectaba hormonas para acelerar el proceso, algo que es peligroso, pero de lo cual, ella asegura no sentirse arrepentida.

Y todo, porque en un programa de baile le dijeron que estaba media gruesecita. Heavy. Eso me hace recordar cientos de casos parecidos, como el de una conocida actriz chilena que una vez confesó que había subido 10 kilos durante sus vacaciones, así es que, cual drogadicta, se internó en algún lugar especializado para bajarlos sólo consumiendo jugos naturales.

También no puedo dejar de acordarme de ese diseñador imbécil, Karl Lagerfeld que declaró que “todos esos que critican a las modelos por aparecer huesudas o anoréxicas son las típicas madres gordas que se sientan en el sofá todo el día comiendo patatas fritas". Plop.

¿Hasta cuándo con el tema del peso? Eso a veces me pregunto yo. Porque siempre hablamos de lo empoderadas que estamos las mujeres, nos llenamos la boca diciendo que hay igualdad de sexos, pero siguen habiendo cosas que simplemente no cambian y que parecen indicar, por mucho que me cargue reconocerlo, que nosotras aún estamos subyugadas a los hombres, por lo menos en cuanto a los estereotipos de belleza.

Como ejemplo voy a citar uno que hace unos días me indignó. No puedo dar nombres, pero me enteré que el mandamás de un importante medio de comunicación mandó a sus súbditos a buscar a un nuevo rostro. ¿Requisitos? Ninguno, salvo que sea rubia. Le da lo mismo el currículum, si es buena o mala profesional, si es tonta o si es un cero a la izquierda, lo único que vale es su blonda cabellera. ¡Y estamos en el siglo XXI! Dios.

2 comentarios:

Nana dijo...

Eso es algo que aunuqe la sociedad quiera enterrar bajo la hipocresia de "todos somos iguales" la misma sociedad tiende a seguirlo. Yo no estoy gordita, al reves, soy muy delgada. Pero no por no comer sino por mi constitucion delgada, ya que souy adicata a las pastitas y dulces. Pero creo que una persona con mas quilos es igual de inteligente, buena persona y bonita que una con menos. Y quien lo niege es un necio.
Un besito con sabor a caramelo:)

Alos30 dijo...

Hola Nana, bienvenida a mi blog! gracias por tu post y digámoslo, hay harta gente necia en este mundo.

Saludos!