miércoles, 22 de septiembre de 2010

Como una virgen…


Pensé que eran casos aislados, pero con el tiempo he sabido de varias mujeres (chilenas) de entre 25 y 30 y algo que han decidido permanecer vírgenes hasta que el curita les dice “hasta que la muerte los separe”, es decir, hasta estar súper casadas.
Y ojo que sólo algunas lo hacen por una religión extrema, las otras lo hacen por un tema que ellas consideran valórico.

Confieso que si bien, respeto posturas como esas, me cuesta bastante entenderlas. Como le comentaba a mi amiga P, es tan ilógico, para mí como que yo un día anunciara que no voy a tomar agua hasta los 40 años por una decisión personal.

Hasta donde yo sé el sexo es algo tan natural y vital, como comer, beber agua, ir al baño. Si lo sacamos del espectro de las necesidades físicas, también es tan natural como amar y querer sentirse amado.

Creo que lo mismo pasa con el deseo sexual que nos acompaña durante toda la vida. Supongo que estas mujeres que han determinado guardar su “flor” hasta el día que lleguen al altar, seguramente deben hacer cosas increíbles para reprimir el deseo, porque de lo contrario no podrían permanecer vírgenes en todo el esplendor de la palabra.

Porque estas mujeres sólo toleran besitos y tomaditas de manos de sus parejas ¡nada más! Y vuelvo a pensar en detalles que quizás no dejan de ser importantes: más de alguna se podría llevar sorpresas desagradables en la noche de bodas, como que la pareja tiene algún mal olor, que es impotente, que es eyaculador precoz o que no existe química sexual

No puedo dejar de pensar en la parte física, porque no es mito, eso que cuando se dice que todos los músculos se atrofian si no son usados, estamos hablando de TODOS, incluso el vaginal. Y mientras más tiempo pasa… ¡auch!

Me pongo a pensar también en toda la presión y la idealización del sexo que tendrá esa mujer virgen al llegar a la noche de bodas, lo peor es que casi siempre “la primera vez” resulta ser un desastre.

Aún recuerdo la mía. Fue ya media viejita (21) ya que si bien no esperé a casarme, sí esperé que fuera con un hombre me gustara mucho. Éramos compañeros de la U y en ese entonces también amigos. Nunca me voy a olvidar la imagen de mí, subiendo unas escaleras de caracol muy angostas iluminadas por unas luces de neón roja.

Recuerdo habernos instalado en una pieza y si bien yo había sido la de la iniciativa, me sentía como chancho que va al matadero. En mi mente, aún de niña, me imaginaba el acto sexual como una cosa más romántica, pero estuvo lejos de eso. Cómo habrá sido que cuando terminó (me rehúso a decir terminamos), me dieron ganas de gritar ¡devuélvame la plata! Un fiasco y eso que me gustaba mucho el personaje y me sentía sumamente enamorada.

Y pienso. Si yo me hubiese casado con ese personaje nefasto de mi pasado, creo que hubiese enloquecido. A eso voy. Si no se trata de andar tirando como loca, pero mínimo tener una que otra experiencia antes de comprometerte de esa forma.

2 comentarios:

Luna. dijo...

Pues si, tienes mucha razon en lo que dices. Debido a los abusos que sufri, yo el sexo lo vivi siempre como una necesidad vital. La promiscuidad, prostitucion y demas, fueron mis compañeras de viaje durante muchos años. Y todo esto, ahora que estoy en pareja estable, a veces, pasa factura. PUesto que el sexo no sirve para demostrar lo magnifica que eres! No me hace falta demostrar lo que se y lo que no en ese aspecto, no hay que darle mas importancia de la que tiene. Acabas volviendote una adicta al sexo y nada mas horrible y dañino que eso, como todas las adicciones.
El sexo debe ser voluntario, por supuesto, y con deseo por parte de ambos. Es algo muy bonito que puede convertirse, de hecho la sociedad lo ha desvirtuado sobremanera y convertido en algo meramente instintivo y en ocasiones, sucio.
Un abrazo y encantada de seguir tu blog. ¡Te pongo un enlace!

Alos30 dijo...

Hola Luna! gracias por tu comentario y eres muy bienvenida a mi blog, saludos!