sábado, 29 de diciembre de 2012

Shortcuts


Hoy viendo la película “Friends with benefits” (Amigos con beneficios) me topé con una frase notable de Woody Harrelson y cito: "Everyone want's a shorcut in life, my guidebook is very simple: You wanna lose weight? stop eating faty!, you wanna make money? Work your ass off lazy! you wanna be happy? then find someone you like and never let them him o her go".

Traducida al castellano sería algo así como: “Todo el mundo quiere irse por el camino fácil, mi libro de guía es bastante simple: ¿Quieres bajar de peso? Entonces ¡deja de comer! ¿quieres tener dinero? Entonces ¡trabaja! ¿quieres ser feliz? Entonces encuentra a alguien que te guste y nunca lo dejes ir”.

Eso me hizo pensar en algo que realmente me molesta: la gente que lo quiere todo y más y que no es capaz de hacer nada por ello. Pueden estar de acuerdo conmigo o no, pero no hay nada que me apeste más que la gente cómoda, esas que piensan que la felicidad es una cosa que te vienen a dejar a domicilio sin que uno tenga que mover un solo dedo.

Se trata de las típicas personas que viven quejándose por todo, por ejemplo, por falta de dinero, y cuando se les presenta una oportunidad de trabajo, les da flojera o lo hacen a medias. O viven quejándose que no tienen pareja y cuando llega alguien decente a sus vidas, se asustan y salen arrancando.

Todo lo quieren rápido y con el menor esfuerzo. Quizás me molesta porque a mí me ha costado todo o por lo menos la gran parte de las cosas. A mí nadie me ha regalado nada. Quizás es porque mi lema es que para ser feliz hay que trabajar, y no hablo sólo en lo laboral, me refiero a la vida entera. Hay que trabajar por las cosas que uno quiere, por mantener lazos, por ser mejor persona. No es como si las cosas buenas de la vida colgaran de un árbol. O sea, así por lo menos yo veo la vida.

Todos tenemos derecho a enojarnos, quejarnos y lamentarnos, incluso a compadecernos de nosotros mismos y de nuestra supuesta mala suerte. Pero eso para mí tiene que durar un rato, porque cuando se alarga, se convierte en pérdida de tiempo y energía; energía que hay que usar para salir adelante y no para estar eternamente mirándose el ombligo.

Tal vez por lo mismo, tiendo a ser un poco dura con las quejas ajenas, o sea, las escucho un rato, empatizo, pero ya cuando veo que no hay más que eso, me molesta. Creo que también tiene  que ver por cómo me educaron mis padres, bajo el régimen de que en la vida las cosas cuestan, de que hay que poner esfuerzo, y que el mundo no está hecho ni para cobardes ni para flojos.

Reconozco que soy media talibana con este tema y que a lo mejor, me voy al extremo, pero a la vez, creo que la mejor lección que uno puede aprender es que todo es posible si uno se enfoca y trabaja por ello. Y cuando digo TODO, digo todo. Hay que soñar en grande, sin importar lo que digan los demás. Pero no basta soñar, eso es sólo el primer paso. 

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